viernes, 20 de abril de 2007

Para entender de qué va eso de la globalización


Recientemente he tenido oportunidad de volver a leer un interesante artículo de José María Vidal Villa titulado "¿Qué se entiende por globalización?", que aunque fuera publicado originalmente en 1999 sigue arrojando luz de modo contundente sobre un fenómeno tan abstruso y sobre el que se escriben tantas tonterías (como ya conocen mi negativa a incluir enlaces en mis posts, para leer el artículo de Vidal Villa deberán dirigirse a la web de La Insignia, en su edición de septiembre del 2002).

El artículo es francamente bueno, como casi toda la producción de Vidal Villa, aunque en los últimos párrafos desbarre un tanto.

La idea esencial en que descansa todo el texto es que progresivamente "El planeta es un solo espacio de rentabilización del capital", en tanto las restricciones a los movimientos humanos son cada vez mayores. Esa es la clave de todo.

En ese sentido, el capitalismo se habría por fin "internacionalizado", alcanzando el viejo sueño de convertir al planeta en un único "mercado global", en tanto la fuerza de trabajo sería progresivamente constreñida a "rediles nacionales" que funcionarían cada vez más como compartimentos estancos. Una idea muy interesante de conocer, ya que sobre ella se ha levantado toda la geopolítica mundial impulsada por el Imperio norteamericano desde finales de los años ochenta, tras el estallido del Imperio rival: de ahí la proliferación de iniciativas nacionalistas concretadas, por ejemplo, en el troceamiento de la Europa central y oriental.

La libre circulación de capitales se complementa así con la incitación al localismo desaforado en las opciones políticas. Hace un par de días la prensa anunciaba en letra muy pequeña que EEUU manifestaba su decisión de reconocer el Estado independiente de Kosovo inmediatamente que sea proclamado. ¿Una prueba del amor que siente el Imperio por las libertades nacionales de las "nacionalidades oprimidas"? En realidad, desde el momento mismo de su independencia, Kosovo, como todos esos nuevos Estados liliputienses sembrados en Europa a partir de 1989, pasará a ser dirigido políticamente desde la Embajada USA en su flamante capital, como ya ocurre en los casos de Estonia, Letonia, Lituania, Eslovaquia, Eslovenia y toda la pléyade de minirepúblicas surgidas tras el crash soviético, y también con otros Estados ex comunistas ahora entregados al capitalismo salvaje, caso de Polonia, Bulgaria y Rumanía.

Y mientras, el "mercado" se amplia y se hace más "libre" y las oportunidades de beneficio para las corporaciones crecen hasta el disparate. No estoy de acuerdo con Vidal Villa en que todo esto sea promovido por el "capital productivo". En realidad, estamos hablando de "capital especulativo", capaz de saltar de un mercado a otro con la agilidad que proporciona el no tener raíces reales en ningún lado; hoy día ni siquiera hacen falta unas oficinas físicas desde las que dirigir una corporación como las que describe Galbraith en su "La economía del fraude inocente". Al capital productivo le cuesta mucho deslocalizarse: ha de arrostrar conflictos con sus empleados, con los gobiernos de los países de los que marcha, vender activos, etc; el capital especulativo por contra hoy está en la Bolsa de Frankfurt, mañana compra una finca de 100.000 hectáreas en la Patagonia, y pasado vende y coloca los beneficios en la Bolsa de Tokyo.

Así están las cosas. Mientras, algunos tontos ideológicamente oxidados y muchos pobres y humillados (inocentes en su desesperación, ellos sí) confían en que un ex-paracaidista medio analfabeto será quien lidere la lucha mundial contra todo esto, y agitan el retrato de un terrateniente propietario de esclavos muerto hace doscientos años y unos trapos de colores a los que llaman "banderas nacionales" y por los que dicen estar dispuestos a morir. Marx hubiera sonreído, de puro desprecio.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No estoy de acuerdo con la idea de que la globalizacion tiene la culpa del empobrecimiento de algunos paises en detrimento de al enriquecimiento de unos pocos, sino mas bien todo lo contrario, o siendo mas exacto la globalización de forma asimetrica que se esta produciendo , mediante la cual nosotros exportamos al tercer mundo , pero eso si tenemos unos aranceles brutales para "proteger" nuestra agricultura ( Te quiereo recordar que mas de un 60% del presupuesto comunitario , se dediaca a financiar la PAC, que solo representa a un 2% de la poblacion). Con esta barrera a libre comercio, lo que conseguimos es hundir al tercer mundo que no le dejamos vender su productos a libre mercado, y nosotros tambien nos empobrecemos, dado que dedicamos recursos a unsector ( la agricultura ) no rentable, que no genera empleo ( menos del 2 % ) en detrimento de politicas y ayudas que fomenten la competitividad y el desarrollo de productos con valor añadido.

En conclusion, y no lo digo yo sino grandes economistas como Keynes y sobre todo Ricardo ( en relacion con el modelo "Ricardiano" del libre comercio), solo mediante la especializacion en aquellas productos/sectores en los que se tiene ventaja comparativa respecto al resto se obtine un mayor beneficio a traves del libre comercio de bienes , beneficiando simpre a ambas partes. Este modelo esta soportado y documentado numericamente, con lo que me refiero que no es opinable sino que es un hecho.

En definitiva globalización si, pero globalizacion de verdad.

Un saludo, de un Licenciado en Administaracion de Empresas y doctorado en Economía

Editor dijo...

"Este modelo esta soportado y documentado numericamente, con lo que me refiero que no es opinable sino que es un hecho", dice nuestro amigo Anónimo.

Francamente, creo que tenemos todo el derecho a desconfiar de la santificación de cualquier actividad humana, especialmente de aquellas que se pretenden "científicas" y que al cabo no son sino expresiones ideológicas de intereses de grupos dominantes sobre las que descansan su pretensión de hegemonizar también el pensamiento.

Lo que "no es opinable sino un hecho" probado es que la llamada globalización ha producido cataclismos económicos y sociales de los que la mayoría de países del Tercer Mundo tardarán muchos años en reponerse, y que incluso afectan a países del centro (caso de Europa). Y ello por no hablar de los desastres directamente impulsados por la geoestrategia imperial para lograr el control absoluto sobre las materias primas esenciales para el mantenimiento del modelo de capitalismo vigente en esta fase del Imperio: véase la invasión de Irak y el intento de reordenación de Oriente Próximo y sus consecuencias, sin ir más lejos.